Comprendemos la importancia de la formación investigativa para la actual sociedad del conocimiento. Hemos aprendido a lo largo de los años que el fomento y desarrollo de una cultura investigativa nos permite afianzar la pertinencia social de nuestra facultad y programas, por eso es el criterio principal para pensar lo curricular. Como estrategia pedagógica contextualiza los diferentes espacios formativos y coopera con un entorno real del aprendizaje en el aula, comprendiendo que para las artes, el aula es algo más que un espacio, es un lugar donde acontece el acto pedagógico-artístico, por esto podemos acoger la relación con el público como un acto curricular que amplía el concepto aula.
Es así como el espíritu investigativo se construye de manera holística y acoge sucesos en la ciudad, en el aula, en la institución como insumos para la formación y la práctica investigativa en la comprensión del campo de las artes escénicas. Se promueve la creación y el consumo investigativo como un hecho constitutivo de la formación investigativa. La participación en semilleros y grupos de Investigación, los proyectos de aula, los Encuentros pedagógicos e investigativos, La práctica pedagógica y social, el seminario para el trabajo de grado, entre otros, contribuyen a la conformación de lo que Restrepo (2017) denomina Cultura investigativa, en la que destaca, como toda manifestación cultural, organizaciones, actitudes, valores, objetos, métodos y técnicas, todo en relación con la investigación, así como la transmisión de la investigación o pedagogía de la misma (Restrepo, 2017[1]).
Por otro lado, tal como puede ser leído en la tabla # 39 del presente material, en donde se presenta la formación para el consumo y la creación investigativa, la ruta en lo curricular va entregando insumos de aprendizajes para la configuración de la escritura científica y artística para la investigación-creación. Es así como en los primeros semestres, es importante enfatizar en los procesos de observación de realidades en las que se privilegia el primer nivel de conocimiento, lo descriptivo como llave maestra para los trabajos de aula. Fomentar el pensamiento crítico y el enfoque comprensivo de realidad se hace a partir de la disposición de un recorrido por aprendizajes que permitan este viaje. Llegar al ensayo teórico, se hace con la práctica constante y el despliegue analítico y heurístico. Es el arte de proporcionar estrategias, métodos, criterios para la lectura y escritura de realidades, con un pensamiento divergente, crítico. En donde la experiencia propia también entra en juego, en la procura por un pensamiento propio en la toma de decisiones, y encuentro de soluciones o aportes creativos.
Por eso, este recorrido tiene previsto el paso y la confrontación por el diseño de problemas y proyectos, diseños metodológicos, la recopilación de datos e información, su procesamiento y análisis, las exposiciones y discusión, tener la oportunidad de argumentar, interpretar, inferir y defender resultados, son parte orgánica del plan de estudio.
La bitácora como un instrumento de memoria que permite la recopilación de datos, la escritura paulatina de la experiencia formativa, el diario de campo, entre otros, se nos presenta como algo clave y sistemático en la formación artística y pedagógica de los estudiantes.


[1] RESTREPO Gómez, Bernardo (2017). Conceptos y Aplicaciones de la Investigación Formativa, y Criterios para Evaluar la Investigación científica en sentido estricto. Recuperado de la página web: http://www.epn.edu.ec/wp-content/uploads/2017/03/Investigaci%C3%B3n-Formativa-Colombia.pdf. En septiembre 2017



[1] RESTREPO Gómez, Bernardo (2017). Conceptos y Aplicaciones de la Investigación Formativa, y Criterios para Evaluar la Investigación científica en sentido estricto. Recuperado de la página web: http://www.epn.edu.ec/wp-content/uploads/2017/03/Investigaci%C3%B3n-Formativa-Colombia.pdf. En septiembre 2017



http://www.epn.edu.ec/wp-content/uploads/2017/03/Investigaci%C3%B3n-Formativa-Colombia.pdf